jueves, agosto 02, 2007

Doblemente homicida



Dije que te amaba mientras apretaba tu delicado cuello de cisne. Dije que te amaría incluso después de que no quedara ni un resquicio de oxígeno en tus pulmones.
El azul de tus venas empezó a flaquear. Te tumbé en la cama con el cuidado que se tiene al coger una muñeca de porcelana. Allí estabas, blanca inmaculada, con los ojos cerrados, muerta. Tan muerta como yo me sentí cuando supe que te marchabas. Quise irme contigo pero no me dejaste. Dijiste que éramos demasiado distintos para estar juntos. La realidad era diferente. Nos amábamos demasiado. No hubiéramos aguantado uno al lado del otro. Por eso decidí acabar con tu vida. ¿Crimen pasional? No, porque sin darme cuenta, terminé con mi vida también. Había cometido un doble asesinato. El tuyo y el mío.
Fotografía de Lilya Corneli

domingo, mayo 27, 2007

Vorágine




Lo sentía con tal fuerza que a veces pensaba que su alma iba a romperse. Creía que algo dentro de ella iba a explotar y, como consecuencia, su interior sería un campo de batalla de entrañas, sentimientos hechos añicos e impotencia ilimitada. Porque sí, cuando lo sentía, se veía impotente, incapaz de hacer nada.
Se sentía molesta consigo misma. No había conseguido ser inmune. No. No había podido. Pero era humana y, por desgracia, no podía controlar sus sentimientos. No podía ni escribir, ni tan siquiera pensar con claridad. Su cabeza estaba tan inundada de él que casi sentía que se ahogaba.
Era lo que más necesitaba y lo más inalcanzable.
Fotografía de Andrei Nacu

sábado, diciembre 02, 2006

El inexistente verdadero final

Fotografía de Misha Gordin

Jamás se recuperarán las flores perdidas, jamás... Absolutamente todo quedará guardado en una caja púrpura escondida entre brumas. Así, la función acabará. Tal vez el teatro vuelva a cobrar vida, pero nunca pasarán por allí tan extraños actores.
Terminado el interminable Acto, descansarás en paz. El telón carmesí va bajando. La penumbra da paso a la total oscuridad.

domingo, octubre 08, 2006

El cuarto oscuro




Revelaciones negativas.

Recuerdos en blanco y negro.



Actuaciones guardadas en un álbum.


Recuerdos en blanco y negro.

martes, octubre 03, 2006

Cuadros en blanco y negro


Entonces dijo que había muerto. Pero no lo sabía con certeza. ¿Realmente deseaba que muriera? ¿O ansiaba desesperadame
nte que siguiera, no ya vivo, sino en un mero estado de coma para luego volver a la luz?
Quería manejarlo. Y ser manejada. ¿Alguna vez lo había conseguido?
De nuevo, había perdido el control.

domingo, agosto 27, 2006

El amante que entraba por la puerta


Ella se sentaba a esperar. Firme, decidida, mentalizada. Él nunca la besaba al despedirse. Sexo suicida.

viernes, agosto 18, 2006

Frenéticas esperas

La tórrida relación fue una época de ardientes deseos y fríos puñales. Las extrañas nanas nocturnas fueron sustituidas por vacías y escuetas palabras, carentes de temperatura. La relación parecía seguir, pero ahora no era tórrida, ni esporádica, ni fluida, ni cruel, ni erótica. Oh, ahora era una relación sin pelos ni señales. ¿Pero era a eso a lo que llamaba relación? Qué caótico ser viviente debía ser.
Conjugó el verbo que rondaba su mente de mil formas posibles. Seguía sin convencerle. Oyó que habían dicho que fuera hacía frío pero no se dio cuenta de ello; estaba ardiendo por dentro. Tal vez fuera el esfuerzo de conjugar el maldito verbo, tal vez fuera ese sentimiento de "¿y ahora qué?" que le hacía aguardar con rabia.
Fotografía de Irina Ionesco