El rostro frágil de Ella seguía frente al espejo, duplicando una imagen que seducía a Él. O eso quería creer Ella. Él… ¿Qué era de Él? Tan lejano, tan distante, escondido en el rincón más profundo de la asfixiante habitación. Miles de segundos los separaban. Él andaba escondido, perdido, asustado, sin saber a dónde ir. Ella, paralizada.Necesitaba volver a ser la actriz principal de aquella actuación. Las luces del teatro se habían apagado. Quizás debiera conformarse y actuar bajo las sombras. Quizás debiera reprimir las ansias de volver a improvisar bajo las tenues luces de su paradójicamente amado teatro.
Fotografía de Fernanda Verón
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