viernes, agosto 18, 2006

Frenéticas esperas

La tórrida relación fue una época de ardientes deseos y fríos puñales. Las extrañas nanas nocturnas fueron sustituidas por vacías y escuetas palabras, carentes de temperatura. La relación parecía seguir, pero ahora no era tórrida, ni esporádica, ni fluida, ni cruel, ni erótica. Oh, ahora era una relación sin pelos ni señales. ¿Pero era a eso a lo que llamaba relación? Qué caótico ser viviente debía ser.
Conjugó el verbo que rondaba su mente de mil formas posibles. Seguía sin convencerle. Oyó que habían dicho que fuera hacía frío pero no se dio cuenta de ello; estaba ardiendo por dentro. Tal vez fuera el esfuerzo de conjugar el maldito verbo, tal vez fuera ese sentimiento de "¿y ahora qué?" que le hacía aguardar con rabia.
Fotografía de Irina Ionesco

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